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Por: Heberto Díaz Oquendo
Tomado de: Venezuela Analitica
Email: hdiazoquendo@gmail.com
Después que ganó el referendo sobre la enmienda
para la reelección indefinida, Chávez terminó de
patear la mesa y apretó el acelerador y, en este
año ya sin elecciones, pudiera cerrar el círculo
y cercenar por completo los derechos de todos
los venezolanos.
Por ahora, cualquier proceso electoral será
hasta nuevo aviso y en ese sentido deben
concentrarse todas las estrategias para
enfrentar e impedir la terrible amenaza
oficialista; el pueblo democrático venezolano
debe participar y aprovechar el tiempo que nos
queda para organizar y activar una gran
maquinaria civil, con unidad, para la
resistencia democrática, que esté atenta y
preparada, con objetivos claros y muy bien
definidos.
La oposición política tiene listo un gran equipo
electoral, regado en todo el país. Esa
estructura ya existente pudiera ser la base y
aprovecharse esta vez, no para cuidar votos, ni
movilizar electores ni para ser testigos de
mesa; y ponerla al servicio de una coordinación
estratégica de partidos, estudiantes,
trabajadores, sociedad civil y representantes de
todos los sectores, para movilizarla o activarla
en todo el país y en forma simultánea, con
contundencia y pacíficamente.
No se trata de mezclarlo todo, para eso estaría
una coordinación estratégica. Cada partido
político, cada ONG y cada sector que represente
a las fuerzas vivas del país, tienen su propia
estructura, grande o pequeña; lo importante es
que todos bajen el mismo mensaje y las mismas
líneas de acción hasta armar una verdadera red,
ágil, con comunicación y lista para la acción,
según sea el momento y la naturaleza de la
protesta.
La resistencia democrática no solo significa
automáticamente que todo el mundo va a la calle,
porque habrá mucha gente colaborando desde su
área de trabajo y venezolanos de la tercera edad
o indispuestos, que pueden acoplarse, colaborar
y hacer su trabajo desde su casa o desde
cualquier lugar en donde se encuentren. Debe ser
una red presente en todo el país, sobre todo en
aquellos espacios controlados por el
oficialismo.
La resistencia empieza por aceptar la naturaleza
dictatorial del régimen y aceptar que la lucha
no tiene una fecha final establecida. Es una
actitud de vida que debe unir a todos los
venezolanos y que sirva de punto de partida para
construir y amalgamar un gran movimiento civil
que obligue al régimen a regresar al camino
democrático o sencillamente, que abandone el
poder.
Fuentes: www.aserne.blogspot.com
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