Movimiento de los Comités Revolucionarios
         

Editorial

   

MCR[07.02.2008] África entre las trampas de una democracia importada.

                                                                                                                    Por Gilbert Rocheteau

Mientras que un halo de esperanza surge sobre el continente a este principio de año 2008, los medios de comunicación internacionales azotan al ritmo de la matanza que se vive en dos polos distintos de África y Asia con por una parte Kenia donde dos adversarios que ayer eran verdaderos hermanos y amigos se convierten en enemigos inmediatamente al resultante de un escrutinio presidencial apretado que pone en peligro la coexistencia pacífica que mucho tiempo duró entre los distintos grupos étnicos del país; y por otra parte Pakistán donde el que se oponía Benazir Bhutto se ha asesinado en plena campaña electoral que trastornaba así la cohesión social que no era de buena calidad. Dos acontecimientos adjuntos al concepto de la democracia con su corolario, la compaña electoral y las elecciones.

Probablemente y a la lectura de esto, se dirá que el hombre se pierde en sus elucubraciones intelectuales. Por eso se me intentará decir, después de la colonización África y los países emergentes de Asia han sido atrapados y completamente son atrapados por el occidente colonialista bajo la influencia de tres elementos principales que constituyen para ellos la clave de una sociedad contemporánea y para los del Tercer Mundo, el estrangulamiento del pueblo mucho tiempo controlado que aspira a una verdadera esparcimiento.

El primero, es la aplicación de la famosa declaración universal de los derechos humanos. Una declaración que extrae sus orígenes históricos de los textos de la francmasonería cuya coartada fundamental era conquistar el mundo y someter al pueblo colonizado. Lo que demuestra todo respecto la crucifixión si me atrevo la declaración de los países colonizados, que el 10 de diciembre de 1948 lo adoptaban a la sede de las Naciones Unidas esta famosa declaración que data de 1603 en Inglaterra si no me equivoco. Una declaración elaborada durante la esclavitud y adoptada en el momento mismo dónde los países colonizados no estaban libres, donde los intelectuales africanos no podían aún oponerse al dueño-colono, y donde los Negros como lo decían estaban aprendiendo a leer y escribir. Nunca se haya respetado al hombre africano respeto a esta declaración y los ejemplos son numerosos con los asesinatos que tuvieron lugar desde más de cincuenta años en África, con las torturas y los linchamientos de todas formas que sufrieron el pueblo indígena africano y sus líderes, la utilización del continente africano como de espacio cobaya donde naturaleza y humanos están expuestos a las experimentaciones química, nuclear y bacteriológica de todas formas.

El tercer elemento, es la democracia y a cerca de ella, la cuestión dicha de las elecciones. Cuestión esencial que inhibe el desarrollo y el despegue de África desde que los países africanos en los años 90, la admitieron como motivo central de una democracia importada. ¿Y que puedo permitirme pedir, en qué se fundan las elecciones como principio democrático? En otra forma es un pueblo soberano necesita las elecciones para elegir a un individuo para la conducta de sus asuntos en que caso, eso sería un abandono de su responsabilidad, una negación del sí-mismo del pueblo dado que, anticipar al lugar del pueblo su (sus) deseo (s) de autodeterminarse y de auto-gobernarse es antidemocrático y constituye una violación flagrante de la integridad de un pueblo a partir del momento que éste es soberano.

"Actualmente, los pueblos se enfrentan a este problema persistente y las sociedades soportan los numerosos riesgos y extremas consecuencias que de él se derivan. Estas sociedades no han tenido todavía éxito para encontrarle una solución definitiva y democrática. Este «Libro Verde» presenta la solución teórica definitiva al problema a del «aparato gubernamental».

En el mundo actual, la totalidad de los regímenes políticos son el resultado de la lucha que libran los distintos sistemas de Gobierno para alcanzar el poder, ya sea esta lucha pacifica o armada, como la lucha de clases, de sectas, de tribus, de partidos o de individuos se liquida siempre por el éxito de uno de esos sistemas, individuo, grupo, partido o clase y por la derrota del pueblo, en consecuencia, la derrota de la verdadera democracia.

 La lucha política que conduce a la victoria de un candidato con, por ejemplo, el 51 por 100 del conjunto de los votos de los electores, conduce a un sistema dictatorial, pero bajo un disfraz democrático. En efecto, 49 por 100 de los electores están gobernados por un sistema de Gobierno que ellos no han elegido y que, por el contrario, les ha sido impuesto. Y esto es la dictadura. Esta lucha política puede conducir también a la victoria de un sistema de poder que no represente más que a la minoría, especialmente cuando los votos de los electores se reparten entre un conjunto de candidatos de los que uno de ellos obtiene más votos que cada uno de los otros considerados individualmente. Pero si se sumasen los votos obtenidos por los «derrotados», se conseguiría una gran mayoría. Sin embargo, es proclamado vencedor el que tiene el menor número de votos, y su éxito; ¡se considera legal y democrático! Pero, en realidad, se instaura una cobertura democrática falsa.

Esta es la verdad de los regímenes políticos que dominan el mundo actual. Su falsificación de la verdadera democracia aparece claramente: se trata de regímenes dictatoriales." (Extracto de "EL Libro Verde" de Múammar Al Gaddafi). Y cuando el pueblo aislado y desposeído de su poder no puede permanecerse para mucho tiempo mudo, crea una rebelión masiva a veces fratricida como es el caso hoy día en Kenia. 

Evidentemente, la opinión internacional cuyos americanos y sus aliados europeos inclinan sobre las irregularidades observadas durante las elecciones. Piensa también que la crisis perpetrada actualmente es una cuestión a carácter tribalita. Es de su atributo juzgarlo así sobre todo que es para ella no destacar el valor importado de la democracia que hace problema en Kenia y también en el mundo en general y en África en particular.

Ante de las elecciones, las tribus Kenianas como otras tribus africanas siempre han vivido pacíficamente en respeto de la persona de otro, de los mayores, y en respeto de los clanes y jefes de clanes e incluso de los jefes tribales. Es la democracia importada, la democracia occidental que muestra sus faltas, es ella que abre las puertas de un desacralización del lo sagrado y del tabú e inyecta el veneno de los conflictos abiertos a los intereses maquiavélicos entre el pueblo africano.

Ante la carnicería humana observada en Kenia, el occidente, promotor de la democracia y del derecho humano, invita a un perdedor que se autoproclamó vencedor a formar un Gobierno de unión nacional con su oponente, ¿es eso la democracia? Puedo preguntarme: Sí pero ¿quien es el vencedor resultante de las elecciones presidenciales de Kenya del 27 de diciembre pasado? Raila Odinga, el oponente o Mwai Kibaki, el Presidente saliente. Y si es el caso para Mwai Kibaki, eso supondría según la democracia occidental que el mejor perdedor es en adelante el mejor ganador. Pues, las elecciones no tienen más de valor como tal. 

Es necesario centrar en cualquier caso el ejemplo de Kenia al mismo diapasón que lo que tiene curso por diferentes partes en el continente. La democracia importada es una hoja de paja. Es verde cuando el pueblo es ciego, desecada o quemada cuando se despierta. Es en realidad el nuevo ámbito de los imperialistas para conquistar el mundo, reconquistar los territorios cuyo control habían perdido. Las elecciones tan transparentes que se quiera bien demostrarlo es antidemocrático. El ganador ejerce siempre la dictadura sobre el perdedor y en cuanto su esfuerzo, nunca el perdedor se convencería de las acciones del ganador incluso positivas. Lo que explica en realidad que las elecciones ponen en peligro la emancipación y la hegemonía del pueblo libre. No sirven los intereses del pueblo sino los de las personas o grupos de personas que se ligan. Dividen los componentes de una misma sociedad e invitan a los "colonizadores" a desempeñar el papel del árbitro es decir, que debe protegerse a través de sus mediaciones sus intereses económicos en la región.

Es una urgencia para los africanos y los pueblos sometidos de ajustar el debate interno sobre las bases africanas ampliamente democráticas que extraen sus orígenes los usos y costumbres locales. La libertad no se ofrece, se adquiere con aspereza. Y el precio que debe pagarse es la instauración de los congresos populares y de los Comités populares para garantizar la dinámica popular y evitar caer en peleas y en los conflictos que lo transformarían en lobo para lobo.

Sería tiempo para nosotros, africanos, de reconsiderar una otra África política que considera como Leviatán, el pueblo. Para nosotros, debemos revestirnos en africano orgulloso y aureolado de serlo ya que la preocupación principal del africano nunca ha sido el poder ni el acceso al poder. El poder en África fue en manos de los hombres justos cercados de sabios y de eruditos. El hombre justo, el soberano- sabio, siendo un guía había sabido conservar la identidad de nuestro pueblo. La vuelta en nuestro pasado histórico parece pues ser la vía ideal ya que la modernidad en sentido occidental se vuelve cada vez más perniciosa y animal. La matanza de Keniana de estos últimos días demuestra la tesis de la animalidad a la cual este mismo occidente nos confiere. Una violencia sin similar donde los jóvenes africanos armados de machetes, garrotes, palillos espinosos pegan, matan su congéneres como si se combatía un animal salvaje que se escapó del arbusto. ¿Qué crueldad, ÁFRICA, mi África!?

Más de muertes en nuestros días sin contar los millares de heridos y desplazados, para las elecciones... ¿No es una verdadera conspiración del occidente colonialista? Eso es la trampa de África ante la democracia importada. Lo que es seguro y cierto, es que Kenia no puede señalar el final de esta innoble crueldad sobre el suelo africano. Elecciones como las de Kenia están en curso en numerosos países en África. Todo parece que los mismos espantajos van a continuarse y esto, hasta el día en que los africanos tomarían conciencia de esta trampa del occidente colonialista e imperialista.

Volver a la Página principal

   

Todo derecho reservado al MCR-Libia