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Por Heinz Dieterich
20.8.2008
La
burguesía transatlántica y su brazo armado, la
OTAN, están logrando el sueño dorado de su
complejo militar-industrial: regresar el mundo
hacia los tiempos de la Guerra Fría de Winston
Churchill y Harry Truman. Y, al igual que
aquellos delincuentes políticos clásicos, no
escatiman imponer sus intereses al precio de un
holocausto nuclear, como evidencia cada vez más
su prepotente geopolítica belicista en el
Caucazo (Georgia), Ucrania y Europa oriental.
El
dúo Cheney-Bush cosecha los frutos de la
política trazada por el imperialista Bill
Clinton. Al colapsar la Unión Soviética, con el
inepto e iluso Gorbatchev y el borracho golpista
de Estado Yeltsin, en el poder, Clinton tenía
dos opciones estratégicas: integrar a las
partes europeas de la URSS y Rusia, en
la Unión Europea y la OTAN, o seguir
considerándola enemigo. En el segundo caso era
"necesario" seguir aplicándole las dos doctrinas
fundamentales de la política imperial
estadounidense: el Grand Area y el Containment
(contención).
Contra la opinión del fundador de ambas
doctrinas, John Kenneth Galbraith, que habían
sido extraordinariamente exitosas para
Washington, Clinton decidió que a Rusia tenía
que rodearse con una "cortina de hierro"
(Churchill). Es decir, el brazo militar del
imperialismo trasatlántico, la OTAN, reforzado
por Israel, debía amenazar directamente a Rusia
desde sus fronteras. Balcanización y cordón
sanitario militar, apoyado en la amenaza
nuclear-antimisilística (Star wars), fue la
política de Clinton durante ocho años, en el
ajedrez de dominación mundial y frente a la
nueva colonia.
La
política de colonialismo nuclear tuvo
extraordinarios éxitos. Ucrania y Bielorrusia
que nunca habían sido naciones ni Estados
propios, se convirtieron en tales. Para darse
una idea de la importancia de la expropiación de
Ucrania a Rusia, era comparable a quitarle a
Estados Unidos la extremadamente importante
región del Midwest.
Sin
embargo, la estrategia comenzó a fallar cuando
Putin recuperó el Estado ruso del control
mafioso y occidental. Putin bloqueó el
trascendental paso trascaucásico conquistador,
que Washington había planeado a través de la
separación de Chechenia; aplicando el modelo de
represión militar que Washington usa en Irak
(Fallujah)
Con
los reveses en Irak, Afganistán y Pakistán, la
camarilla en torno al dúo Cheney-Bush decidió
dar el golpe estratégico en el Caucazo. Creó una
fuerza de choque georgiana mediante instructores
gringos, la dotó de armamento y le dio
experiencia de combate en Irak. Estacionó
avanzadas fuerzas de defensa aérea misilística
ucranianas en Georgia, aprovechó la distracción
mundial de los juegos olímpicos en Beijing y la
ausencia de Putin y Medvedev de Moscú, para un
ataque con artillería pesada contra una ciudad
civil (Tskhinvali), ocuparla después con tanques
y cometer masacres.
No
respetando más su status neocolonial, Putin
reaccionó como es necesario reaccionar ante el
fascismo: de manera mesurada y fría, pero con
capacidad real para liquidar la intriga
imperial-oligárquica en el nivel donde se
plantea. En este caso, en el campo militar.
Desde entonces, Cheney-Bush han escalado el
conflicto autorizando el despliegue del
escenario reaganiano Star Wars (misiles
antiaéreos) en Polonia que no es otra cosa que
el intento de construir condiciones para dar un
golpe preventivo nuclear (first strike capacity)
contra Rusia y China. Y ahora han aumentado el
peligro de un conflicto militar directo con
Rusia al introducir buques militares
estadounidenses en el Mar negro.
La
Guerra Fría a la cual la lumpenburguesía
atlántica no ha renunciado nunca desde 1945, es
congénita a esa clase, porque es la guerra
contra el Tercer Mundo y por los recursos y
mercados mundiales. Cuando la URSS era el aliado
estratégico de los movimientos de liberación
nacional, la "Guerra Fría" asumió la máscara de
una guerra contra "el socialismo". Hoy día, que
no hay más socialismo histórico en Rusia y
China, la guerra sigue. Y es obvio porque.
La
lumpenburguesía atlántica sigue con la ilusión
del sistema mundial unipolar, controlado por
ella. Por eso tiene que "contener" a Rusia,
China y Hugo Chávez. Y si lo considera
necesario lo hará al precio de un holocausto
nuclear. |