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Heinz Dieterich
03.02.2009
1. Avance geopolítico chino, estancamiento
criollo
Hace tres décadas, el problema geopolítico de
China y América Latina era estructuralmente el
mismo: salir del status de una región
subdesarrollada e insertarse como potencia
mundial en el orden global. Hoy día, la
diferencia entre ambas regiones no podría ser
más dramática. Mientras China ha resuelto
exitosamente ambas tareas, América Latina está
en peligro de perder en el 2009 los pocos
avances integrativos alcanzados y, de seguir
como actor geopolítico cero en el ajedrez
mundial.
Las lecciones del exitoso modelo chino son
claras. Para salirse de una economía nacional
subdesarrollada se requiere un Estado fuerte con
una clase política capaz de aplicar
inteligentemente la estrategia económica del
modelo desarrollista de Friedrich List. Ambos
requisitos se cumplieron en China, lo que,
aunado al gigantesco poder territorial y
demográfico del país, lo convirtió en treinta
años en la tercera potencia económica del mundo.
Con una economía competitiva y poderosa China
decidió proyectarse como ascendente potencia
regional que buscaba insertarse en el orden
global de la pax americana, the American
Century. Tal decisión significa marcharse a
la guerra, como muestra la historia del Siglo XX,
cuando las potencias ascendentes Alemania y
Japón no lograron reconfigurar políticamente el
sistema mundial dominante, terminando sus
intentos de inserción en la Primera y Segunda
Guerra Mundial; o, como lo revelan las
constantes guerras de Israel, cuya clase
dominante está plagada de tal idiotez y ceguera
que no encuentra su lugar en el tablero del
ajedrez mundial.
China, con la sabiduría de Sun Tzu, ha evitado
(hasta ahora) tales cataclismos, avanzando
dialécticamente con firmeza estratégica y
flexibilidad táctica en la conquista de
posiciones geopolíticas, dando todo un ejemplo
de política exterior expansiva para los
gobiernos progresistas latinoamericanos.
2. África: ejemplo de inserción geopolítica – el
Consenso de Beijing
La inserción de China en África en los últimos
ocho años mediante una magistral estrategia de
afianzamiento regional-global, sirve de
paradigma. Esa inserción comenzó
sistemáticamente con el "Foro para la
cooperación China-África" que reunió en
enero del 2000 a 44 altos políticos africanos en
Beijing, bajo el lema "beneficio mutuo,
resultados factibles, multiplicidad de formas y
desarrollo conjunto".
Sobre esta plataforma programática comenzó el
desarrollo de la interacción económica. El
volumen comercial de apenas 10 mil millones de
dólares se incrementó hasta el año 2008, a 108
mil millones de dólares, y las inversiones
chinas a más de cinco mil millones. La
construcción de infraestructuras y fábricas de
buena calidad y bajo costo; de prestamos
blandos; de inversiones energéticas; de
aranceles cero para 190 mercancías africanas; de
decenas de miles de becas para estudiantes y
trabajadores, en China; la condonación de casi
10 mil millones de dólares en deudas bilaterales
y el envío de alrededor de 15 mil médicos,
crearon una sistemática presencia china en todo
el continente.
El 12 de enero del 2006, un nuevo documento
estratégico chino refinó la relación con el
continente africano como un "nuevo modelo de
asociación estratégica" que abarca no sólo la
economía, sino también la política ---un centro
de convenciones por valor de 150 millones de
dólares, regalado a la Unión Africana en Adis
Abeba--- la cultura y múltiples otras áreas de
cooperación. En noviembre del 2006, una nueva
reunión del Foro reunió en la capital china a 48
jefes de Estado africanos, reforzando el Consenso
de Beijing.
3. Proyección geopolítica militar
El envío de tres barcos de guerra de China hacia
las costas de Somalia en diciembre del 2008,
inició la proyección militar de la nueva
potencia mundial a escena internacional. No fue
un acto aislado, sino el inicio de una
presencia militar global de China, como
corolario de su presencia económica global, tal
como indica el "libro blanco militar" del
Consejo de Estado, dado a conocer por el
Ministerio de Defensa el 20 de enero, 2009.
El documento de 105 páginas define como amenazas
a la seguridad china a ciertos movimientos
independentistas relacionados con Taiwán, Tibet
y Xinjiang y a la política militar
estadounidense (sic). Afirma que
"encontrándose en una fase de transición
económica y social", China necesita
contrarrestar la presencia militar
estadounidense en la región: Washington "ha
incrementado su atención estratégica e insumo en
la región del Pacífico y Asia, consolidando sus
alianzas militares, ajustando sus despliegues
militares y aumentando sus capacidades
militares". La construcción de "nuevos tipos de
submarinos, destructores, fragatas y aviones de
combate", es la respuesta del dragón chino al
águila occidental.
4. Proyección geopolítica mediática
La cuidadosa proyección militar extra muros
va acompañando de una nueva proyección global
del poder mediático chino. Consciente de la
importancia de la opinión pública mundial y de
la guerra propagandística ---en el ascenso como
flamante sujeto codecisorio del orden global---
el gobierno chino ha decidido expandir
mundialmente sus medios impresos y televisivos.
Con un presupuesto de 6.6 mil millones de
dólares se tratará de crear "una imagen de una
nación nueva y fuerte", para el mundo entero:
mediante un canal noticiero de 24 horas de la
China Central Televisión (CCTV), modelado
según Al Jazeera; de la apertura de nuevas
oficinas de la agencia de noticias Xinhua y de
nuevas ediciones del diario People´s Daily.
5. Orfandad geopolítica criolla |