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Heinz Dieterich
30.12.2008
1. Los objetivos sionistas
La elite sionista de Israel quiere arreglar tres
grandes problemas políticos en los próximos doce
meses: 1. ganar las elecciones de febrero, 2009;
2. demostrar a los bárbaros del área ---y a
sus padrinos sionistas de la Burguesía Atlántica
(Europa y Estados Unidos)--- que la derrota
militar ante Hizbollah (2006) ha quedado atrás,
y que ha reconstituido su capacidad destructiva
militar (deterrence) y su brutalidad
aniquiladora; 3. terminar el proyecto nuclear de
Irán antes de fin de año del 2009, ya sea por
presiones, ya sea por un ataque
convencional-nuclear. Lo único que no está en la
agenda de esta elite terrorista es la
negociación de una paz duradera sobre las bases
del derecho internacional. No quiere negociar la
paz: quiere dictarla.
El costo para alcanzar los tres objetivos no es
alto, al menos no, si se calcula con los
estándares del colonialismo atlántico. La muerte
de algunos cientos de palestinos y,
posiblemente, algunas decenas de miles en Irán.
Un costo simbólico, pero un gran beneficio real
para cualquier burguesía expansionista que ocupa
territorios que no son suyos y tiene que usar el
terrorismo de Estado ad infinitum, para
mantener su ocupación.
2. El imperialismo atlántico entiende
tardíamente la función del sionismo
Las educadas burguesías de Europa y Estados
Unidos simpatizan con el duro papel del
civilizador blanco, ante los salvajes pueblos
del Tercer Mundo. The white man´s burden,
la "carga civilizatoria del hombre blanco" lo
había bautizado Rudyard Kipling para la
colonización de Asia. "Manifest Destiny"
lo cristianaron los puritanos gringos al
realizar la limpieza étnica de América del Norte
y "evangelización" lo llamaron los asesinos
españoles y portugueses en sus colonias.
Durante medio milenio "los blancos" han sido el
terror de los pueblos del mundo. La propuesta
del sionismo era parte de esta lógica del
colonialismo blanco: ser cabeza de playa entre
los bárbaros de Medio Oriente, para garantizar
los intereses de la burguesía atlántica. Aunque
en su momento histórico las elites atlánticas no
entendieron a plenitud el alcance estratégico de
esta propuesta, hoy la apoyan
incondicionalmente. Por eso, el cínico y
vergonzoso silencio de los presidentes europeos
y de la Casa Blanca, junto con la cobarde
inteligencia europea y las dictaduras
neocoloniales árabes.
3. Lecciones de Adolf Hitler
Para lograr sus objetivos, la elite colonialista
israelí, organizada políticamente en los
partidos Likud, Laborista y Kadima, ha asimilado
una que otra lección del colonizador Adolf
Hitler. Ir por los triunfos fáciles, es decir,
atacar a "enemigos" frente a los cuales se tiene
una abrumadora superioridad militar. Tener plena
conciencia de la superioridad de una vida propia
frente a una vida enemiga, de un israelí
comparado con un palestino. Como decía una orden
de los nazis: "Por cada soldado alemán muerto
por bandidos rusos (partisanos, resistencia
armada-HD), hay que colgar a diez rusos." Tomar
a la población civil como rehén, secuestrar a
sus miembros y aplicar el concepto fascista de
"responsabilidad colectiva" (Kollektivschuld)
a las familias, las comunidades, etc., sin
importar la responsabilidad individual de las
personas. Utilizar acciones de "Nacht und
Nebel" (noche y niebla), es decir,
escuadrones de muerte del ejército y de los
servicios, para asesinar o desaparecer a
palestinos, en la noche. Destruir los medios de
subsistencia de la población y sus casas,
encarcelarla y torturarla, no conceder el debido
proceso jurídico, desplazarla forzosamente y
bloquear su regreso a sus comunidades de
origen.
Muchos de estos métodos de los nazis fueron
codificados por los Tribunales de Nuremberg y
Tokio como crímenes de lesa humanidad o crímenes
de guerra. Pero, sería ilusorio pensar, que los
autores intelectuales y materiales de esos
crímenes de Estado de Israel pudieran ser
juzgados por la justicia internacional, mientras
Washington y Bruselas sigan dominando el sistema
mundial.
Por suerte, después de quinientos años, el
control mundial del colonizador blanco está
llegando a su fin. China e India son contrapesos
ya inamovibles del sistema mundial. En este
sentido, la política de la elite sionista
israelí no es más que otro desesperado y
anacrónico intento de mantener el proyecto del
apartheid de la humanidad, que los europeos
globalizaron a partir de 1492, y del cual el
sionismo es parte integral desde el siglo XIX.
4. "Himno de los partisanos del Gheto"
En una de las más brutales y sarcásticas ironías
de la historia el asalto sionista al Gheto
palestino de Gaza hace recordar el asalto nazi
al Gheto judio de Varsovia (1943). Defendiéndose
heroicamente, el pueblo judío rechazó durante
días a las tropas de Hitler, hasta que éstas
arrasaran con la resistencia. Según el
comandante nazi Juergen Stroop, cinco a seis mil
judíos murieren en los combates; siete mil
fueron fusilados y siete mil fueron enviados a
la muerte en el campo de concentración de
Treblinka.
Son proféticas las palabras que escribieron los
mártires de Varsovia durante su holocausto, en
el "Himno de los partisanos del Gheto".
Proféticas para su propia lucha, la del Gheto de
Gaza y de la humanidad que vive en el gheto
global del Capital.
Nunca digas que esta senda es la final,
por que el cielo gris cubrió la luz del sol.
El momento tan ansiado llegará
y el sonar de nuestra marcha escucharán.
El clamor por tanta angustia y el dolor
desde el trópico hasta el polo sonará,
y al regar con sangre nuestra heredad,
la esperanza fuerte y pura crecerá.
No es un canto alegre, es canto de fusil,
no es tampoco pájaro de libertad,
es canción de un pueblo obligado a sufrir,
que con sangre y plomo el verso escribirá. |