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Diagne Roland Fodé
Mondialisation.ca
22-12-2010
Traducido para Rebelión por Caty
R.

Los secuestros se multiplican en
el Sahel. Tras la liberación, contra rescate, de
P. Camatte, Michel Germaneau resultó muerto
después de un ataque militar franco-mauritano en
territorio malí en circunstancias no aclaradas
según la prensa africana (de Argelia, Malí,
etc.). Otros siete fueron secuestrados en Níger.
Cada secuestro ha supuesto otra oportunidad para
un aumento de la presencia militar francesa,
ahora multiplicada con el apoyo de tropas de
élite y tecnología espacial de vigilancia
estadounidenses. Hay que preguntarse si después
de perder la batalla de Argel los terroristas
islamistas armados que ensangrentaron Argelia en
los años 90, aquellos «combatientes de la
libertad» financiados, armados y entrenados por
los estadounidenses contra el Afganistán laico y
progresista apoyado por la URSS, no se
replegarían en los países del Sahel. Pero,
¿precisamente el secuestro de rehenes en Arlit,
Níger, de los empleados del monopolio
capitalista franco-africano Areva no levanta una
esquina del velo que cubre los entresijos
escondidos por la prensa burguesa imperialista?
Níger: una neocolonia de la
Francáfrica (1) que suministra el 40% de la
energía que se consume en Francia.
Níger es una superficie de
1.267.000 km2, es decir, 2,3 veces Francia, y
13,5 millones de habitantes de los cuales más
del 60% vive en la pobreza extrema, privada del
acceso a la alimentación, al agua, a
instalaciones sanitarias, a infraestructuras y a
la educación (el 71% de las mujeres son
analfabetas). La esperanza de vida es de 43
años.
Como todos los demás pueblos de
África, el pueblo nigerino sufrió en los años 80
los tormentos del dictado liberal del FMI y el
Banco Mundial que le obligaron a reembolsar una
deuda injusta y a malvender todas las empresas
nacionales, privatizadas tras una devaluación
del franco colonial, el CFA, anteriormente
asociado al franco y en la actualidad al euro.
Ahora Níger está en el último
puesto de los 182 países clasificados en el
Índice de Desarrollo Humano de la ONU, con un
grado de 0,340, precedido por Afganistán (puesto
181) en guerra contra el ejército agresivo
occidental, Sierra Leona (180), la República
Centroafricana (179), Malí (178) y Burkina Faso
(177).
El saqueo que perpetra Areva
sobre el país se desenmascara: «Según nuestras
estimaciones, Níger produjo entre 100.000 y
150.00 toneladas de uranio desde 1960 a un
precio medio de 27.300 CFA el kilo (42 euros).
Claramente por debajo del precio mundial medio
que es de 122.000 CFA el kilo (187 euros) en ese
período. Sobre la base de esos precios medios y
de una producción que oscila entre 100.000 y
150.000 toneladas, se puede decir que la venta
del uranio de Níger está cifrada entre 4.200 y
6.300 millones de euros. Si se hubiese aplicado
el precio internacional los accionistas (el
Estado y sus socios) se habrían repartido entre
18.700 y 28.000 millones de euros. Es decir que
desde la independencia, y sobre la base de ese
cálculo simple sin tener en cuenta la diferencia
de precios entre el
‘mercado
spot’
(transacciones al contado y en efectivo, N. de
T.) y el de los contratos, los accionistas del
uranio de Níger perdieron entre 14.500 millones
de euros y 21.000 millones de dólares. Una
cantidad enorme para un país que apenas cuenta
con 2.000 millones de PIB y cuyo modesto
presupuesto es alimentado
‘generosamente’
por la ayuda pública al desarrollo en más de la
mitad» (Mondialisation.ca).
El cinismo de Areva va todavía
más lejos: «El 100% de la electricidad (225
millones de kWh) procede de energías fósiles y
se importa ampliamente de la vecina Nigeria.
Según Areva, en 2006 la compañía alcanzó el
umbral de las 100.000 toneladas de uranio
extraído. El Gobierno de Níger recibió 300.000
millones de Cfa de un total de 2,3 billones de
Cfa del producto de las ventas» (ídem). Para
llegar ahí fue necesario reprimir y eliminar la
víspera de la independencia, el 3 de agosto de
1960, al patriota panafricanista Djibo Bakary de
la Unión Democrática Africana (RDA) que tenía el
apoyo de los progresistas Kwamé Nkrumah, Sékou
Touré y Abdou Moumouni, uno de los fundadores
marxistas leninistas del Partido Africano de la
Independencia (PAI).
La estrategia de la ocupación
militar del Sahel
Como declaraba un informe del
Consejo Estadounidense de Relaciones Extranjeras
de 2005, «A finales de la década, el África
subsahariana puede convertirse en una fuente de
importaciones energéticas para Estados Unidos
tan importante como Oriente Próximo. El oeste de
África dispondrá de unos 60.000 millones de
barriles de reservas petroleras comprobadas. Los
fracasos flagrantes de las guerras depredadoras
de Estados Unidos y la Unión Europea en
Afganistán e Iraq conducen a proyectar el
control sobre el petróleo de África, y la parte
procedente del Golfo de
Guinea en las importaciones
estadounidenses pasará del 15 al 20% en 2010 y
al 25% en 2015» (ídem).
Así, desde «2003 se ha lanzado un
programa de contraterrorismo en el oeste de
África, y en marzo de 2004 las fuerzas
especiales estadounidenses se han enrolado
directamente en una operación militar con los
países del Sahel contra el Grupo Salafista para
la Predicación y el Combate (GSPC), que figura
en la lista de las organizaciones terroristas
dirigida por Washington. El mando estadounidense
para Europa está desarrollando un programa de
seguridad costera en el Golfo de Guinea llamado
‘La
Guardia del Golfo de Guinea’.
Estados Unidos también tiene prevista la
construcción de una base militar naval propia en
Santo Tomé y Príncipe la cual, según el mando
estadounidense, podría rivalizar con la base
naval Diego García del Océano Índico. Así pues,
el Pentágono se está moviendo agresivamente para
establecer una presencia militar en el Golfo de
Guinea que permitirá el control de la parte
occidental de la ruta transafricana del petróleo
y las reservas vitales de petróleo que se han
descubierto.
«La Operación Flintlock
(Pedernal), una maniobra militar inicial,
incluyó en 2005 a unos 1.000 miembros de las
fuerzas especiales estadounidenses. El verano
siguiente (2006), el mando para Europa dirigió
las maniobras de su nueva fuerza de reacción
rápida para el Golfo de Guinea. En el oeste de
África el mando militar estadounidense para
Europa ya ha establecido centros avanzados de
operaciones en Senegal, Malí, Ghana, Gabón y en
Namibia, en la frontera con Angola, al sur, que
incluyen la mejora de pistas aéreas, el
almacenamiento de reservas esenciales y de
carburante así como acuerdos (con los gobiernos
locales) que permiten el despliegue rápido de
las tropas estadounidenses» (ídem).
Estados Unidos y la Unión Europea
han establecido un proyecto militar de
intervención rápida, el AFRICOM, instalado en
Alemania, cuyo centro de mando se afana por
encontrar un cuartel general en África.
Si se observa más de cerca, esta
fiebre súbita de secuestros es, simplemente, una
auténtica estrategia de «manipulación masiva»,
parafraseando a Noam Chomsky, que consiste en
«crear problemas y después ofrecer soluciones»
con el fin de, en la estela de las
intervenciones militares de los imperialistas
estadounidenses y franceses en el Sahel, ampliar
el control de las empresas monopolistas
estadounidenses, europeas y francesas sobre las
materias primas. ¿No es la nueva estrategia
neocolonial franco-africana, euro-africana y
usa-africana?
Contra la cooperación China
Hay que señalar que China
-convertida en «el taller del mundo»- y Asia,
drenan el 60% del comercio mundial; el Estado
somalí ha sido liquidado por una intervención
militar estadounidense y los pequeños pescadores
del Cuerno de África y el Mar Rojo, para
sobrevivir, se han convertido en
«secuestradores». La lucha pacífica contra los
contaminadores y destructores del medio ambiente
que son BP, Shell o Total, ha tomado la forma de
«secuestros» en el Golfo de Guinea. El
aflojamiento de China de la soga del FMI sobre
Angola, gran productora de petróleo, por medio
de un préstamo de 4.000 millones de dólares a
interés muy bajo, fue seguido del atentado que
costó la vida a los jugadores del equipo de
fútbol de Togo, un intento de «despertar del
movimiento secesionista de Cabinda».
¿Esas coincidencias sólo son
frutos del azar? ¿O tienen relación con el hecho
de que las materias primas y el petróleo que
necesita China para su desarrollo fulgurante la
han llevado a convertirse en el primer socio
comercial y primer inversor en África?
Lenin decía, durante la Primera
Guerra Mundial imperialista en 1915, que «El
imperialismo ha desarrollado las fuerzas
productivas hasta el punto de que la humanidad
sólo puede pasarse al socialismo o bien sufrir
durante años, o incluso durante decenas de años,
la lucha armada de las grandes potencias para el
mantenimiento artificial del capitalismo con la
ayuda de las colonias, monopolios, privilegios y
de opresiones nacionales de todo tipo» (El
socialismo y la guerra).
Y es porque la «re-globalización»
capitalista actual necesita el «mantenimiento
artificial del capitalismo con ayuda de
colonias, monopolios, privilegios y opresiones
nacionales de todo tipo», por lo que el
imperialismo dominante estadounidense acompañó
la derrota de la antigua URSS lanzándose a un
programa de conquistas militares para el control
de las materias primas estratégicas,
especialmente del petróleo, sobre el que un
memorando del Departamento de Estado
estadounidense de septiembre de 1950 ya decía
que «El control de esta fuente de energía, el
petróleo, importante tanto en la paz como en la
guerra, es un objetivo deseable en sí mismo».
Tras el ataque militar a Serbia
para rematar el desmantelamiento de la ex
Yugoslavia en 1999, la instrumentalización
mediática y política de los atentados del 11 de
septiembre de 2001 sirvió para concretar ese
proyecto por medio de las ocupaciones militares
coloniales primero de Afganistán, después de
Iraq en 2003 y la instalación de bases militares
en los antiguos países de la URSS o los intentos
de integrarlos en la OTAN. Controlar las
materias primas estratégicas, especialmente el
petróleo y el gas, para mantener la dependencia
de eventuales rivales con el objetivo de
preservar su hegemonía mundial, es la ecuación a
la que se enfrenta el imperialismo
estadounidense.
Lo confirma el senador David L.
Boren, que fue presidente de la comisión
encargada del espionaje:
«Hemos tenido relaciones
divergentes y simbióticas con la URSS (...) El
declive de la Unión Soviética... podría
conllevar también el declive de Estados Unidos
(...). Los países europeos, Japón y otros países
han aceptado voluntariamente el liderazgo
estadounidense durante los últimos decenios.
¿Por qué? Porque nos necesitan (...). ¿En este
nuevo contexto seguirán deseosos de aceptar la
dirección de Estados Unidos como era el caso
hace unos meses? No lo creo (Le Monde
diplomatique, abril de 1991).
La estrategia de la hegemonía
mundial estadounidense y las ofensivas militares
de la OTAN comenzaron poco a poco a mostrar sus
limitaciones frente a las resistencias de los
pueblos. Las economías emergentes de los BRIC
(Brasil, Rusia, India y China), caracterizadas
por el capitalismo de Estado opuesto al
capitalismo liberal, siguen creciendo mientras
que las liberales de los países imperialistas,
Estados Unidos y Europa, han entrado en crisis y
en decadencia.
Las resistencias nacionales
afganas e iraquíes han empezado a derrotar a las
tropas de ocupación de la OTAN. Y las
experiencias antiliberales y antiimperialistas
en Sudamérica se abren camino apoyándose en la
heroica resistencia de Cuba. Esos factores
fueron determinantes para la elección de Barack
Hussein Obama como primer presidente negro de
una potencia capitalista-imperialista tan
racista como Estados Unidos. Dicha elección, en
el fondo, es un intento de preservar la
hegemonía no compartida de la sociedad
estratégica Estados Unidos/Unión Europea
cubriendo la cara odiosa de la agresividad
militarista arrogante con el barniz de la
oratoria seductora del sonriente Obama, primer
presidente negro al servicio de los intereses
del imperialismo estadounidense.
Cualesquiera que sean sus formas,
las políticas de los imperialistas obedecen a la
necesidad «De garantizar el máximo de beneficio
capitalista explotando, arruinando,
empobreciendo a la mayoría de la población civil
de un país determinado, esclavizando y
despojando de forma sistemática a los pueblos de
los demás países, especialmente de los países
atrasados; y finalmente desencadenando guerras y
militarizando la economía nacional para
garantizar el máximo de beneficios» (JV Stalin,
Los problemas económicos del socialismo,
1952).
Éste es el proyecto del «Gran
Oriente Medio» bajo control estadounidense que
se extiende desde el Yemen en Asia y desde el
este de África (el Cuerno y el mar Rojo) al
Golfo de Guinea y al ecuador (Congo, República
Democrática del Congo). Es el mismo proyecto
depredador que ahora se extiende al Sahel y al
oeste de África.
La crisis capitalista sistémica,
el fracaso del liberalismo y la decadencia de
los imperialismos de Estados Unidos y la Unión
Europea conducen al enfrentamiento con los
países emergentes, especialmente los que alguna
vez pertenecieron al campo socialista vencido
por la contrarrevolución burguesa de los años
90: China, Corea del Norte, Cuba y Vietnam, a
los que hay que añadir los países antiliberales
y antiimperialistas de Sudamérica. Esto es lo
que constituye actualmente el campo progresista
contra el imperialismo.
Una solución panafricana para los
problemas de África
La colonización militar del Sahel
se ha manifestado recientemente por un ataque
franco-mauritano sobre el territorio malí sin
haber avisado al gobierno de ese país. Las
informaciones revelan que el Banco Africano para
el Desarrollo (BAD) participa en el
financiamiento del AFRICOM, ese mecanismo de
intervención de la OTAN en África en el cual los
ejércitos africanos juegan el papel de «tirailleurs»
(2), como en la época colonial.
Las neocolonias africanas
dirigidas por los burgueses compradores
apátridas liberales o socialdemócratas liberales
actúan como procónsules de la Francáfrica, la
Euráfrica y la Usáfrica. La célula panafricana
de Tamarasset, en Argelia, plantea poner en
marcha acciones coordinadas contra los grupos
fascistas integristas armados; el narcotráfico
es una cáscara vacía y una engañifa para las
masas africanas. Los petrodólares del bufón
Gadafi se añaden a la corrupción que hacen los
imperialistas de los señores feudales, burgueses
y jefes de clanes locales. La inexistencia de
una política panafricana fundada en los
principios democráticos de la libre disposición
de los Tuareg y la libre unión de los pueblos
libres de África convierte la situación actual
en explosiva en todo el Sahel.
Es en este contexto global donde
las fuerzas patrióticas y panafricanas de
izquierda deben elaborar un programa y
desarrollar una acción antiliberal y
antiimperialista. También en esta perspectiva
los foros de los pueblos, en especial de
Bandiagara a Malí, y los foros sociales
africanos y mundiales deben convertirse en
espacios de movilización panafricana e
internacionalista contra los movimientos
desestabilizadores y colonialistas de los
imperialistas.
En el momento en que Asia toma el
camino del desarrollo económico y social, el
momento en que Sudamérica se compromete en el
antiliberalismo y el antiimperialismo, por la
vía de la liberación del yugo estadounidense, y
en el desarrollo social y económico, África debe
encontrar el camino de la lucha por la
independencia, la soberanía antiliberal y
antiimperialista.
En este aspecto el ejemplo
sudamericano es digno de estudio: las
independencias políticas conseguidas en el siglo
XIX tras las luchas heroicas de Haití con
Toussaint Louverture y Dessalines, de José Martí
en Cuba o de Simón Bolívar, fueron desviadas por
el imperialismo estadounidense a un sistema
neocolonial con dictaduras como la de Pinochet
durante todo el siglo XX. En la actualidad la
izquierda antiliberal y antiimperialista impulsa
una nueva trayectoria progresista inspirada en
la heroica resistencia de Cuba socialista.
«Los ejércitos vencidos son una
buena escuela» decía Lenin. Así, en el combate
actual por una segunda descolonización, la
izquierda revolucionaria panafricana,
antiliberal y antiimperialista honra a sus
predecesores partidarios de la independencia y
de la unión panafricana de los pueblos libres de
África que fueron asesinados y vencidos por el
imperialismo, la colonización y su veneno fatal,
el «etnicismo», durante la primera etapa de la
descolonización entre 1945 y 1960.
Notas de la traductora:
(1) Francáfrica (en francés
Françafrique) es el término con el que se
expresa la política neocolonial francesa en
África. «La Francáfrica ha sido el instrumento
de una política hegemónica de Francia frente a
sus ex colonias, una hegemonía que
posteriormente se extendió a otros países no
francófonos» («Francáfrica, ruptura... en la
continuidad», Noel Kodia, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=66893
).
(2) Tirailleurs, personas de las
colonias enroladas como soldados en el ejército
francés.
Diagne Roland Fodé es profesor de
Historia y Geografía en Francia desde hace 25
años. Es miembro de la Coordinadora Nacional de
los Sin Papeles. En Senegal es el encargado de
las relaciones internacionales del «Fernient»,
movimiento de los trabajadores panafricanistas/Senegal.
Fuente:
http://www.mondialisation.ca/index.php?context=viewArticle&code=FOD20101215&articl
eId=22420
(Tema recomendado por el “Centro
Cultural Casa Verde”, Bolivia, 22 de diciembre
de 2010.) |