|
Por Gilberto de Rocheteau.
Hace
una semana día por día que la muerte del número
dos de los FARC Raúl Reyes rasgaba enormes
pasiones entre los tres Presidentes de Ecuador,
Colombia y Venezuela. Eran tan vivas que
disposiciones militares se establecieron en las
líneas fronterizas entre los tres países para un
contraataque en caso de que las derivas verbales
no vinieran a limitarse en las palabras.
Ya
que a nivel diplomático, la ruptura total ya se
lanzaba con el recordatorio sistemático en sus
distintas capitales de Quito y Caracas de sus
embajadores y la expulsión del embajador de
Colombia en Quito. Una semana entera animada en
América Latina con diatribas a menudo amargas
entre líderes políticos que se acusen mutuamente
y se odian. Con todo esta impaciencia que se
apresuraba recuperar el jefe de Guerra Mundial
de los Estados, el Presidente de Estados Unidos
de América Bush Georges para regular sus cuentas
con la izquierda latinoamericana traída por el
entusiasta nacionalista y patriota Hugo Chávez,
debía alcanzar su cima si de nuevo, el encuentro
del Grupo de Río se acabara ayer sin éxito en la
República San Domingo.
Colombia proamericana y mercenario de Estados
Unidos en la subregión - al menos para Álvaro
Uribe, el Presidente de Colombia - ya había
recibido en la semana que precedió la muerte de
Raúl Reyes la unción del apoyo de los Estados
Unidos en caso de que este último viniera a ser
atacado por Ecuador y Venezuela. Golpe duro para
Bush, ya que su sueño rede invadir América
Latina detrás del leitmotiv del ataque contra
Colombia, faltó.
Uribe, Correa, y Chávez supieron superar su
pasión poniendo de manifiesto a los ojos del
mundo y a la América de Bush que la paz es
siempre posible incluso cuando se hiere en su
“mi interior”. Esta paz no confirma la divisa de
la UNESCO según la cual la guerra que toma
nacimiento en el espíritu de los hombres, es en
el espíritu de los hombres que deben elevarse
las defensas de la paz.
“Cerró definitivamente, espero, esta página
oscura de conflicto internacional entre
nosotros, declaró Hugo Chávez, y se abre el
camino para construir la paz”.
Se
ablandan las veleidades belicosas por la gracia
de una reconciliación histórica entre Colombia,
Ecuador y Venezuela. El mundo escapa allí a una
carnicería humana y lo que podemos notar es que
la moral política tomó paso sobre la moral
militar, dosis de los occidentales y de los
americanos; ¿qué enseñanza podemos sacar de esta
realización de la paz?
Primo,
que la paz es posible en otras regiones del
mundo sin contribución exterior y que la
cuestión israelí-Palestina puede solucionarse
sin la presencia de los americanos u
occidentales que son en mi opinión, los que
encienden el fuego de tensión entre los dos
pueblos. Que la paz puede realizarse entre los
líderes políticos libaneses sin injerencias
franceses y americanos que, de facto, se
consideran a persona non grata entre los
protagonistas pertinentemente interesados. Y que
la realización de una paz honesta, duradera y
realista no puede ser sino a través de un
acuerdo Líbano-libanés y arabo-árabe.
Segundo,
África que se subestima, que piensa que el
milagro de la paz no puede hacerse sino a través
del prisma occidental deberá privarse de esta
perogrullada para destacar la capacidad de los
africanos a auto-solucionar sus problemas. Chad
y Sudán deberían inspirarse. Y como
consecuencia, todas las fuerzas extranjeras
deberían dejar el suelo africano y dejar a los
africanos la capacidad de arreglarse
ellos-mismos sus dificultades políticos,
militares, y socioeconómicos.
Tercio,
Francia y sus aliados europeos, los Estados
Unidos deberían incluir que su legitimidad de
gendarme del mundo sólo se encuentra en los
países donde imponen a través de su miraje,
deudas y ayudas con miras a estrangular al
pueblo. Que su legitimidad sólo encuentra ecos a
través de los regímenes de tortura que ponen al
poder para servirles sus intereses y que el día
en que por “descuido”, la izquierda africana
venía a existir y tomar el poder en África, eso
sería el final del imperialismo
americano-europeo en África. |