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La prensa, la radio y la televisión hoy en día
hablan mucho en Francia de los silbatos del
Estadio de Francia del martes pasado que han
sonado durante el himno nacional francés.
Evidentemente es ridículo echar pestes al himno
de una nación, pero nos sorprendemos por la
reacción inmediata de la ira del generalísimo
presidente francés, Nicolás Sarkozy, que no
acepta las críticas, siempre pretencioso al
detener el monopolio de la libertad y de las
decisiones.
Deberíamos todavía recordarle el escándalo sobre
la caricatura del Profeta Mahomet “Que la paz
sea con él" cuando él martilleó que la
libertad de expresión que disponen los artistas
a expresarse sus sentimientos acerca de todo lo
que se refiere a la existencia... su gobierno y
él no deberían protestarse contra la reacción
del público esportivo del Maghreb que ha
sofocado el himno de la superpotencia colonial.
Eso puede ser considerado como una respuesta ¿No
es también la libertad de expresión? En lugar de
protestas, es más conveniente para el oficial
francés a preguntarse sobre el porqué de este
canal de expresión… buscar soluciones para
armonizar la cohesión social entre los franceses
de origen Magrebí y los franceses de Francia en
lugar de buscar a los culpables contra 7000
euros.
Acaso no recuerda que esta actitud del ejecutivo
francés es una muestra de la arrogancia mostrada
por los funcionarios franceses, que designan
como culpables los pueblos de los países del
Maghreb. Sin embargo, los silbatos ya se han
registrado en Italia, Portugal, e Israel contra
los franceses, no sólo cuando el equipo nacional
juega en contra de Marruecos, Argelia y Túnez.
Recordamos que el fútbol en Francia es un
pretexto para halagar el orgullo nacional,
aunque algunos comentaristas creen poder invocar
los beneficios de la "diversidad" cuando la
victoria aparezca. Y fanfarronear el
nacionalismo cuando se trata del chauvinismo.
A la Francia oficial, la Francia que contraataca
cuando es frustrada por los efectos boomerang
que ella-misma organiza, de veras, ¿cómo esas
poblaciones procedentes de Marruecos, Argelia y
Túnez?, al escuchar cantar el himno que sus
antepasados muertos en combate en Europa, y
desde tiempos olvidados, no podrían ser
amargadas sabiendo que hoy el francés puede
caminar sin visados en su patria africana...
mientras sus hermanos, sus parientes, sus niños
no pueden recibir visados para Francia.
La Marsellesa no lo hace parecer más un guerrero
y racista canto: al escucharla... que la
sangre impura sacia nuestros surcos...
¿Qué es la sangre impura? ¡Es
importante reflexionar antes de salir el
castigo; Y es también importante poner en orden
los valores defendidos!
Por
Gilberto &
Dominique.
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